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The New Black

Dudo que el periodismo sea el mejor oficio del mundo

Marco Lara Klahr

Durante las últimas tres décadas y media la industria de las noticias ha experimentado transformaciones vertiginosas e inéditas que abarcan al periodismo y l@s periodistas.

No son solo la hiperconcentración y multimediatización corporativa, ni la informatización de la vida y la irrupción del espacio público digital, sino la diversificación de los actores políticos, la complejización de las conversaciones y conflictos sociales, la securitización del Estado y la reivindicación de derechos humanos en una gama cada día más holística.

Dicha industria se decantó, predeciblemente, por la rentabilidad, acrecentando la ola del aspiracionismo consumista y sus complicidades con los peores poderes. En el proceso global entre crear la Sociedad de la Información o la Sociedad del Conocimiento, optó por la primera, refinando la producción noticiosa desde el «infoentretenimiento» y la propaganda y publicidad encubiertas.

Alejada del bien común, hoy como nunca, depreda la democracia, legalidad, la paz social y hasta la dignidad e intimidad de las personas, reforzando una mentalidad donde valemos no como personas beneficiarias de derechos, sino por nuestra capacidad adquisitiva.

Pero, ¿qué ha sucedido con l@s periodistas?

Hemos ido siendo alienados, convirtiéndonos mayoritariamente en maquiladores de contenidos de mediocre factura y casi siempre inútiles para la comunidad; en mano de obra pauperizada, cooptable y, en el caso de México, virtualmente desechable ―a juzgar por la violencia impune en nuestra contra.

Periodistas de todas generaciones nos preguntamos, sin embargo, por qué aceptar esa realidad como designio natural, a pesar de que la industria y el gremio refuerzan en nosotros que, para ser éticos, debemos vivir así.

Esto explica que repitamos frases como «Yo no sé cobrar», «Soy malísimo para los números», «Si pienso en dinero, me mercantilizo», ante lo cual pregunto: ¿Debemos agradecer a los Azcárraga, Salinas Pliego, Junco, Ealy Ortiz, González o Vázquez Raña por crear corporaciones donde podamos hacer periodismo ético? ¿Para hacer periodismo ético debo crear mi medio digital, fatalmente atado a los convenios de publicidad? ¿Me queda el periodismo militante? ¿Por qué Scherer pudo ser empresario exitoso y periodista prestigiado? ¿Por qué Aristegui puede ser una marca y una periodista de respeto?

Con fortuna, hoy existe la opción «minimedia», basada en el emprendimiento de periodistas asociados, capaces de desarrollar su materia de trabajo con independencia, dignidad y profesionalismo, contribuyendo a formar nuev@s periodistas y a empoderar a personas y colectivos en la comunicación y periodismo, con ética y transparencia.

Tengo formación de maestro normalista, contador y periodista, ¿qué hago con todo eso? ¿Corro a enajenarlo, como he hecho en casi toda mi vida profesional, o lo aprovecho para hacer lo que mejor sé y más me gusta: el periodismo y la comunicación?

En cuanto a que «El periodismo es el mejor oficio del mundo», lo dudo, sobre todo por las graves restricciones a la libre expresión. Yo tengo suficiente con gozar el privilegio de hacer periodismo desde una minimedia, tal cual.

Fotografía extraída de lavaca.com

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Detalles

Categoría

Periodismo The New Black

Fecha

febrero 24, 2016

Autor

Marco Lara

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