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De `Spotlight´ a `Making a Murderer´: El mejor periodismo está en la pantalla

Jazmín Bonilla García

El desarrollo del periodismo y el modo en que se socializa han ido siempre de la mano. A nuevos medios, nuevas exigencias. A nuevos soportes y formatos, nuevas narrativas con un objetivo principal: la estimulación de una reacción por parte del lector o espectador.

Pero, ¿cómo ha sido la búsqueda de ese impacto y cómo lo ha hecho a través del cine?

Al inicio, la mayoría de las producciones cinematográficas que retomaron el tema del periodismo se inclinaron en hacer una crítica sobre la prensa generalista. Quizás el momento de mayor ruptura de esta práctica fue con el estreno de All the President’s Men (Todos los hombres del presidente, 1976), la cual retomó la investigación de dos reporteros de The Washington Post que luego detonaría el “Watergate”.

Treinta años más tarde, Thomas McCarthy y Josh Singer se basaron en la investigación de un grupo de periodistas de The Boston Globe, “Abuse in the Catholic Church”, para el guión de Spotlight (En primera plana, 2015), donde reivindican la labor de los periodistas sin exponerlos al protagonismo, satanizarlos o exaltar su papel, sino poniendo el foco en la tarea menos glamurosa del periodismo, la investigación.

El uso del cine para estos efectos —más que por su valor dramático—es un parteaguas para plantear de qué manera estas historias pueden generar mayor alcance.

Otro caso, hoy viral, es el de Moira Demos y Laura Ricciardi, ambas estudiantes de cine en Nueva York, quienes leyeron un artículo que Monica Davey escribió en The New York Times sobre el intrigante caso judicial de Steven Avery.

Los siguientes diez años ambas estudiantes trabajaron en grabar lo que se convertiría hoy en una de las producciones documentales más polémicas de los últimos años: Making a Murderer (Fabricando a un asesino, 2015). Y lo que se pensó como un proyecto de titulación, terminó en una producción adquirida por Netflix, cuya repercusión en la opinión pública es altísima y todavía difícil de medir. Hay incluso en Change.org juristas de todo el mundo ofreciendo asistencia al caso de Avery.

Tanto Spotlight como Making a Murderer ejemplifican, además del camino que han recorrido las investigaciones periodísticas, que hoy en día hay una gran necesidad basada no solamente en hacer un trabajo propio de los periodistas de investigación sino saberlo comunicar y, sobre todo, explotar las plataformas y formatos que incentivan el consumo de este tipo de contenidos.

En el caso de México, Presunto culpable (2008) fue un ejemplo del alcance de una investigación periodística audiovisual. “La casa blanca de Enrique Peña Nieto”, el reportaje ganador del Premio Gabriel García Márquez, es otro. Pero imaginemos la historia de reporteo e investigación en esta última, a Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán tras la historia, sus motivaciones y dilemas, planteándose una y otra vez el por qué de lo que estaban haciendo. ¿Lo pueden imaginar?

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Categoría

Periodismo The New Black

Fecha

marzo 2, 2016

Autor

Jazmín Bonilla

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