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The New Black

Periodistas emprendedores, ¿lo haríamos distinto si fuéramos dueños?

Carlos Sánchez

La semana pasada un amigo periodista se desahogaba frente a mí. Trabaja para un medio digital en la Ciudad de México y acusa mala paga y jornadas maratónicas (algo normal y hasta tolerable, según él), pero sobre todo desmotivación profesional. “Quieren que le entremos a la nota diaria y a los virales”, me dijo. Y también reconoció una crisis: “La semana pasada cortaron a ocho”. “Vivimos ya solo de los ‘inversionistas’”, sea lo que sea que esto signifique.

Su desolación no es excepcional. Cada vez escucho con mayor frecuencia comentarios cargados del mismo sentimiento de vacío entre mis colegas de generación, jóvenes de 25 a 30 años, desempoderad@s al interior de sus medios, confinad@s al empaquetamiento de información para consumo masivo en redes sociales. Pero hay otro sentimiento vibrante en sus cabezas, quizá como consecuencia de la decepción: emprender, asociado a la idea de hacerlo diferente si fueran dueños.

Y es así como inicia todo. Con un “¿Te imaginas si…?”. La ensoñación dura un par de horas casi siempre, mientras imaginan juntos el perfil editorial que tendría ese “proyecto”, la agenda y, ya en la cima de la ilusión, hasta las oficinas, el decorado y lo flexibles que serían con los horarios y las prestaciones. También imaginan lo incorruptibles que serían; lo críticos y profesionales. Y sí, es una buena forma de volver a sentirse animados, casi de recuperar el entusiasmo. “Vamos a hacerlo”, se repiten. Pero casi siempre es lo último que dicen antes de volver a pensar en la jornada del día siguiente.

Este es el punto clave: la frustración o el entusiasmo pueden ser estupendos detonadores para el emprendimiento, pero no bastan. L@s periodistas no solemos ser buenos empresarios, y no por falta de “instinto”, sino de formación. Tenemos ideas creativas hasta la hora de pensar en modelos de negocio, en cómo hacer rentable el “proyecto”.

Esta es la paradoja: cuando pensamos en un nuevo “proyecto”, lo imaginamos lo más alejado posible, en todos sentidos, de los modelos de medios tradicionales, pero cuando pensamos en cómo hacerlo rentable, casi nunca imaginamos una forma distinta de la tradicional: publicidad, oficial o comercial, pero publicidad al fin y al cabo. Ambas absolutamente legítimas, por supuesto, pero susceptibles de implicar conflictos de interés y hasta condicionar nuestra supervivencia si no diversificamos el modelo.

De ese modo es como se crea un círculo vicioso: nuevos medios que surgen de viejos medios pero que terminan dependiendo de contactos más o menos discrecionales con el gobierno, sometiendo su independencia a determinadas coyunturas, y al final fragmentándose para que una pequeña cúpula cree un nuevo “proyecto”… y así.

El verdadero reto para no seguir repitiendo insustancialmente esas reuniones donde soñamos con nuevos “proyectos” es la formación y la experimentación. Dependiendo del tipo de medio que imaginemos, estudiar y poner en marcha modelos más audaces, pero quizás más rentables a largo plazo. No sustituyendo a la publicidad, sino reduciendo la dependencia a ella.

¿Y qué modelos? En un post anterior me referí al periodismo de marca, pero no es el único. Pensemos en un sistema de micropagos (ofrecer contenido fraccionado), en una adaptación del modelo pay per view (pago por consumo) o del streaming, en la suscripción o membresía, en una convivencia freemium-premium, en el audaz modelo “paga lo que quieras”, o en el crowdfunding. Cada uno de ellos es complejo, y necesitaría un post entero para detallarlos, pero en general son modelos no tan novedosos en el mercado aunque sí en industrias culturales, sobre todo en medios digitales.

Así que pensemos en la combinación de varios de esos modelos: arrancar con una fondeadora, ofrecer contenido exclusivo por suscripción, abrir secciones o micrositios “paga lo que quieras” y generar contenidos patrocinados por marcas. Si viene de forma orgánica la publicidad tradicional, bienvenida, pero tenemos un soporte en caso de que se vaya. No existe la dependencia a un solo modelo. Y ese, quizás, es el tipo de “proyecto” por el que deberíamos trabajar, o acercarnos en la medida de lo posible: un ente dinámico, flexible, abierto.

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Detalles

Categoría

Blog/home Periodismo The New Black

Fecha

abril 6, 2016

Autor

Carlos Sánchez

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