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Cómic periodístico: arte e investigación para contar historias

Javier Sánchez

Hace apenas unas décadas que el cómic empezó legitimarse como un formato/género válido para hacer periodismo. En 1992, el historietista Art Spiegelman ganó el premio Pullitzer con Maus (1977-1991), en donde relata la experiencia de su padre durante el holocausto judío. Un año después, el periodista Joe Sacco comenzó a publicar una serie de historias reales sobre el conflicto palestino-israelí que fueron compiladas en el libro Palestine (1996), ganador del American Book Award.

En adelante, diversos relatos periodísticos han sido publicados en formato de cómic o novela gráfica. Pero en años recientes, el cómic periodístico no sólo ha aumentado su cantidad; también crecieron sus ambiciones y sus autores buscan explotar todas las posibilidades ofrecidas por los medios digitales.

Bajo esta idea, en 2014 nació en Italia Graphic News, “el primer portal nativo digital de periodismo en cómic”. El portal cubre temas de política, cultura, economía, deportes y ciencia, con una peculiaridad: está especialmente diseñado para dispositivos móviles, con una viñeta a la vez en la pantalla e ilustraciones del tamaño óptimo para celulares.

Pero más allá de conjuntar valores estéticos e informativos, el formato de cómic responde a las necesidades de las historias. Según Pietro Scarnera de Graphic News, “cuando muestras la violencia y el sufrimiento de la guerra en cómics, el realismo no es necesario; por el contrario, a menudo hay mejores resultados cuando no dibujamos cada detalle”.

Ben Dix, fundador de PositiveNegatives, una organización que hace “cómics literarios sobre problemas sociales contemporáneos y de derechos humanos” con enfoque educativo, reconoce que, en su caso, el cómic permite mantener el anonimato de personas refugiadas cuyo testimonio las pondría a ellas y a sus familias en riesgo. La narrativa enganchadora de los cómics y el saber que se trata personas reales –aunque con rostros dibujados– permite que los testimonios sean anónimos sin deshumanizarlos.

En la ciudad norteamericana de Chicago, el colectivo especializado en periodismo ilustrado Illustrated Press está narrando los problemas de su ciudad mediante cómics que han sido publicados en distintos medios. Darryl Holliday de Illustrated Press asegura que ha escrito un montón de historias sobre crimen que la gente checaría en solo 20 segundos, “pero escríbelas en un cómic y es algo que nunca antes habías escuchado: las mismas personas leerán la historia competa hasta el final”.

Marc Ellison ha narrado los secuestros de mujeres en Uganda y la mutilación genital en Tanzania en sus dos novelas gráficas digitales (que mezclan video, ilustración y fotografía). El sitio Drawing the Times, iniciado por la periodista holandesa Eva Hilhorst, congrega a periodistas gráficos de todo el mundo para explicar mediante cómics, infografías e ilustraciones temas de importancia global, historias locales e incluso “reportajes hipotéticos”. En México, la plataforma de periodismo visual Pictoline publicó un cómic sobre los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala.

Es evidente que el cómic periodístico no aparecerá de la noche a la mañana en todos los medios; hacerlo requiere recursos para la investigación, el reporteo, la verificación de datos y la creación de los dibujos. Pero en tiempos en los que la instantaneidad efímera es la dinámica dominante en muchos medios, las historias periodísticas en cómics son un oasis de periodismo lento, narrativo, investigativo y, además, de gran valor estético.

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Detalles

Categoría

Periodismo The New Black

Fecha

julio 13, 2016

Autor

Javier Sanchez

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