cargando

Yonkers

The New Black

Cómo el internet está afectando al periodismo de la ciencia

Javier Sánchez

¿Es la ciencia un tema de interés general o sólo para unos cuantos? En los hechos, la ciencia ha sido un tema con una exposición mediática tan mínima como el número de personas interesadas en ella. Una contradicción con los objetivos del periodismo científico y la divulgación científica, que buscan hacer comprensibles los temas científicos al mayor número de personas posible bajo la premisa de que influye en la vida de todos nosotros.

Aunque el advenimiento de los medios digitales y sus nuevas dinámicas de consumo han logrado que la ciencia ocupe una posición más favorable y visible dentro de la esfera mediática, esto no ha beneficiado precisamente al periodismo de la ciencia.

Mientras el periodismo científico va en declive en la mayor parte de los medios, la llamada “comunicación de la ciencia” va en ascenso, asegura Bianca Nogrady, periodista de la organización Australian Science Communicators.

Esto significa que las organizaciones e instituciones de investigación destinan cada vez más tiempo y dinero en una comunicación de calidad. La NASA, por ejemplo, tiene sus propios perfiles de Twitter, Facebook, Youtube, Flickr. Jason Townsend, encargado de los medios digitales de la NASA, afirma que muchos reporteros obtienen la información directamente de sus redes antes de consultarla en un documento oficial.

Por otro lado, mucho tiempo los científicos se quejaron de la mala calidad de las coberturas de ciencia en la prensa. El internet permitió una explosión de blogs científicos, en su mayor parte controlados por las áreas de comunicación de las instituciones, en donde irónicamente llegaron los periodistas científicos que cada vez tenían menos espacio en los medios tradicionales.

Si se consideran los esfuerzos por llevar la investigación científica cada vez más amplia y especializada a un público general, se trata de un punto positivo. Sin embargo, el mayor poder comunicativo de las instituciones científicas, aunado al reducido número de periodistas científicos en mundo, conlleva un riesgo para el periodismo científico

“Ahora que las instituciones tienen cuentas en redes sociales, los reporteros no tienen el mismo poder de filtrar la información para decidir si algo vale la pena”, asegura Dennys Overbye, periodista científico de The New York Times. Así, el papel del perro guardián del periodista se ve mermado en un área de la que suele ser muy sencillo difundir información errónea y equivocada de acuerdo a determinados intereses políticos y económicos.

Como cualquier forma de periodismo, uno de los pilares del periodismo científico es la independencia y el análisis crítico de la información. Si las organizaciones científicas tienen el poder de imponer sus temas en los medios y los pocos periodistas científicos que deberían hacer la crítica de esa información trabajan para ellas, el panorama a futuro pareciera ser el del sensacionalismo y noticias difundiendo los logros de las instituciones.

Dice Michael Schulson de Pacific Standard que “probablemente no hay campo del periodismo menos escéptico, menos críticos, menos dado al trabajo investigativo y menos independiente de sus fuentes que el periodismo de la ciencia”.

Pero el hecho de que ahora las instituciones científicas no necesiten más de los periodistas para difundir sus noticias, ¿no es también una nueva oportunidad de independencia? Tal vez el nuevo poder comunicativo de las instituciones científicas sólo sea una parte del problema; la otra está en cómo financiar periodismo científico crítico e independiente y en buscar adecuadamente al público interesado en consumirlo.

¿Te gustó?
Comparte
Detalles

Categoría

Periodismo The New Black

Fecha

julio 27, 2016

Autor

Javier Sanchez

¿Qué opinas?