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El ‘curador de contenidos’ o cómo encontrar valor entre el ruido

Alexis Gómez

Se le denomina “infobesidad” e “infoxicación”, o como Alvin Toffler lo llamó en 1970 en su libro Future Shock: “Overload”. Estos términos aluden a un mismo fenómeno: la saturación de información digital a la que una persona tiene que enfrentarse todos lo días para tomar una decisión.

Se produce más información de la que es posible asimilar; por ejemplo, en 2013, en un día se registraron tres mil 500 millones de post en Facebook, 500 mil artículos de WordPress, 800 mil nuevas páginas creadas, 293 mil 760 millones de correos electrónicos y 100 mil horas de videos subidas a Youtube. Con esta cantidad de información diaria, ¿cómo discernir entre lo que es relevante para una persona, empresa u organización?

En su libro, Curation Nation. How to Win in a World Where Consumers are Creators, Steven Rosenbaum da una posible respuesta, lo que provocó, por cierto, que The Huffington Post tuviera un gran impacto en tan poco tiempo: la incorporación del perfil denominado “curador de contenidos”, que es el encargado de elegir entre toda la marea noticiosa diaria elementos informativos para un medio.

Su papel básicamente es el de un editor potencializado, que no solo selecciona artículos, si no evalúa, traduce, adapta y comparte el mejor y más relevante contenido de un tópico específico hacia un público meta.

Este perfil no solo se ha utilizado en los medios de comunicación; en los últimos años ha sido replicado por diversas marcas: las empresas han comenzado a considerar sus plataformas no solo como canales de venta directa, sino como medios editoriales que poseen un curador responsable de seleccionar y producir la información enfocada en sus clientes.

Detrás de esta función existe una metodología básica: Filtrar, analizar y distribuir; depurar la información de un tema y público específicos; analizar los contenidos seleccionados para determinar su formato de consumo, y distribuirlos por los canales aptos para ello.

Ahora, ¿cómo distinguimos entre la curaduría y el “copy paste”? La curaduría no se trata de crear, sino de seleccionar y filtrar. Su éxito depende de cómo se define, busca y selecciona la información relacionada con un tema específico, dándole un sentido con utilidad.

Todas las personas tenemos el derecho y la posibilidad de estar oportuna, veraz e integralmente informadas, pero cada una somos libres de leer, ver o escuchar lo que deseemos, así como de en qué o en quién confiar. En este sentido, el curador de contenidos es apenas un “filtro de confianza” que les garantiza que la información que está leyendo ha sido verificada, contextualizada, tienes fuentes de origen y, sobre todo, es informativa y útil.

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