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#CiberActívate: Ser o no ser activista online es el dilema…

ciberactivismo

#CiberActívate: Ser o no ser activista online es el dilema…

No, no es moda. El ciberactivismo surgió hace más de una década, con los primeros movimientos sociales que se dieron a conocer gracias a Internet.

Según Zeynep Tufekci, en una charla para TEDx (2014), el movimiento zapatista fue uno de los primeros y donde “la principal herramienta de comunicación era el correo electrónico en conexiones lentas de módem de acceso telefónico que no permitían mucha información visual, como imágenes”.

El ciberactivismo y su evolución

Hoy, organizaciones como Change.org y MoveOn.org han colocado al activismo web en otro nivel, uno que le da mayor visibilidad política. A través de modelos de negocio como Change.org ―con 4 millones de usuarixs en México―, las y los usuarios plantean las peticiones para recaudar firmas y generar impacto, especialmente con tomadoras y tomadores de decisiones y medios de comunicación.

Una vez hecha la recopilación, la o el iniciador de dicha petición descarga todas las firmas para entregarlas a la o el destinatario que puede ser, por ejemplo, un jefe de gobierno.

Fue el caso de la Ciudad de México cuando estaba en curso la redacción de su Constitución. Change.org México trabajó con el Gobierno local para garantizar la inclusión de las peticiones que surgieran en su plataforma.

Foto: http://www.adhrb.org/

“Con un acuerdo previo con el Gobierno de la ciudad, si la petición llegaba a mil firmas, la CDMX daría acuse de recibo; si llegaba a cinco mil el iniciador se reuniría con tres miembros de la Asamblea Constituyente, y si llegaba a diez mil, la propuesta debía incluirse en el nuevo borrador de la nueva Constitución”, explicó en entrevista Leticia Floresmeyer, coordinadora de campañas de Change.org México.

Vale, pero, en concreto, ¿qué es ciberactivismo?

Según Technopedia, es “el proceso de usar técnicas sociales y de comunicación basadas en Internet para crear, operar, y manejar el activismo de cualquier tipo”.

¿Quién no recuerda #BringBackOurGirls, #TheBucketChallenge, #YoSoy132 y, últimamente, #MeToo, #BlackLivesMatter, y #SeguridadSinGuerra? La lista puede seguir, pero lo que está a debate es el verdadero impacto del ciberactivismo en la realidad.

Hace poco entrevisté a Lulú Barrera, fundadora de Luchadoras.TV (¡no se pierdan las cápsulas que publicaremos en FB sobre la entrevista!), quien explicó cómo el mundo online funge como una extensión del offline.

“Las estructuras de comunicación tradicionales han estado permeadas por estructuras de poder que han impedido el acceso de diversas voces a estos espacios. Lo que hace el espacio digital es habilitar que haya una diversificación del discurso muy importante”… “en los últimos años, los feminismos que se han expresado en este espacio digital han adquirido una fortaleza impresionante, y están cambiando el discurso y los entendimientos públicos acerca del género y la lucha feminista”.

ciberactivismo

¿Cómo se mide el impacto? ¿Qué transformaciones profundas han ocurrido en cada #causasocial surgida en Internet?

Definitivamente no puede medirse a partir de los likes, shares o followers. Y esto lo explica Srilatha Batliwala, integrante de la junta directiva de ITforChange, en el caso específico del feminismo.

Lulú y Srilatha coinciden en que la única forma de medirlo es con las decisiones de vida que toman las y los participantes de cada movimiento para transformar su realidad.

Y es que, si revisamos las características de los movimientos sociales que durante los últimos años han tenido auge en redes sociales, vemos que Internet no es “la verde pradera del bosque”, como dijo Lulú.

Anonymous es un ejemplo de ciberactivismo. Foto de: Clarin.com

Es un territorio que tiende a descentralizar los poderes fácticos, tiene gran alcance y posibilidades infinitas. Pero también es verdad que puede ofrecer tantas ventajas como desventajas.

Y, en ese sentido, el hecho de que movimientos sociales se lleven a cabo en plataformas masivas que al final pertenecen a Zuckerberg y a las 10 personas que gobiernan el mundo, obliga a reflexionar:

¿realmente funciona esta nueva estrategia?

Además, de acuerdo con Tufekci, los movimientos más recientes en redes sociales no han consolidado su causa ni concretado sus objetivos de lucha. “Si las redes sociales simplifican y amplifican las cosas para los movimientos sociales, ¿por qué los resultados o las consecuencias no son igual de numerosas en la realidad?”.

Apunta a una especie de “ciberactivismo líquido” al que nos podemos enfrentar si no se utiliza “la vieja escuela” para formar movimientos o luchas.

Se necesita revisar el método de organización, porque un #hashtag no lo es todo. Ese método incluye dar un seguimiento a cada causa que surge impulsada por el cohete digital, que requiere atención y soporte para llegar a su destino y verdaderamente transformar realidades.

¡Ah! por cierto, el ciberactivismo y otros contenidos serán discutidos en el próximo Taller Gratuito de Ciberactivismo y Construcción de Comunidad que impartiremos en la Ciudad de México.

¡Quiero conocer más!¡Quiero registrarme en el taller!

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