logo

Comunicación estratégica para el cambio social.

Gamma 50, colonia Romero de Terreros, Delegación Coyoacán, CDMX.

01 52 5536 3387

hola@otromexico.com
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: @otromexico 

Twitter: @otromexicosc

Lenguaje no sexista para hacer que existan: Breve guía hacia un lenguaje incluyente

Lenguaje no sexista para hacer que existan: Breve guía hacia un lenguaje incluyente

Lenguaje incluyente

Autora: Jimena Ricardi

Tiempo de lectura: 3 minutos

No es posible desvincular el lenguaje de la condición humana y tampoco disociar la condición humana de las relaciones de poder. Son estas últimas las que tejen el sentido del mundo a través de la interacción, cuya naturaleza puede ser física, práctica, directa, pero sobre todo simbólica. 

El idioma es un reflejo de las sociedades y se encarga de establecer, predeterminar o recalcar estas relaciones desiguales de dominación y obediencia entre géneros o comunidades.

Es por ello que en las sociedades patriarcales —ciertamente la mayoría— el lenguaje está colmado de androcentrismo, lo que significa que, conscientes o no, se le otorga al hombre una posición central en el mundo. Así es como en la periferia, muy lejano de adquirir presencia o importancia, ha girado el papel de la mujer.

¿Un mundo igualitario? No sin lo simbólico

Se le llama por respeto ‘señorita’ o ‘señora’ a una mujer de acuerdo a su relación con un hombre, sin embargo, se le llama ‘señor’, sin distinción, a un hombre, sin importar cuál sea el parentesco que mantenga con una mujer.

El ser humano se nombra en masculino, ¿y cuántas veces habremos visto la representación femenina de la evolución humana? Parece ser que en los libros de biología tampoco se halla la intención de hacernos existir como mujeres. 

Es que cuando nombramos algo lo traemos a flote, hacemos que exista en el imaginario colectivo. El lenguaje integra pero también excluye y la transformación hacia un mundo igualitario también tiene que ir de la mano de sus expresiones simbólicas.

Por eso la mayor parte de los feminismos han luchado por incorporar un lenguaje inclusivo en la cotidianeidad, pero es mucho más urgente cuando este proceso involucra a periodistas, comunicadores y servidores públicos.

Comunicar con lenguaje inclusivo

Los actores políticos de esa índole tienen la responsabilidad social de poner las cartas sobre la mesa, de adoptar esta herramienta de poder —dinámica, cambiante y potencialmente transformadora— para explorar alternativas no sexistas del lenguaje y con ello fomentar las relaciones equitativas entre hombres y mujeres, así como sensibilizar a la comunidad respecto a la inclusión de la mujer en esta dimensión de la realidad humana.

Ser reconocidas como sujetas de derechos es en sí mismo un derecho humano de las mujeres. No es exagerado hablar de niñas y niños, ni decir diputadas y diputados, o cambiar el presidente por presidenta. Tampoco lo es innovar en el desarrollo sustantivo de los conceptos, (todes, todxs; todas y todos).

La intención de visibilizar a las mujeres para cambiar la percepción de las mismas es mucho más importante que las reglas gramaticales establecidas a partir de un modelo misógino que necesita ser transfigurado en función de nuestras necesidades históricas.

El lenguaje lo construyen las personas, se crea y se modifica de acuerdo al momento histórico y es hoy más que nunca, en plataformas de comunicación descentralizadas, como los canales digitales, que nos corresponde como periodistas y comunicadores/as emplear esta dinámica para llamar las cosas por su nombre e influir en pro de una sociedad más justa, inclusiva y, en última instancia, más democrática.Si quieres saber más, consulta el Manual de comunicación NO sexista: Hacia un lenguaje incluyente, del Instituto Nacional de las Mujeres.

Bitnami