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Retorno al Periodismo Gonzo: Rompamos el desapego emocional hacia las personas

Periodismo Gonzo
Autora: Ana Guzmán

Tiempo de lectura: 2 minutos


Siempre es importante actuar como loco en primer lugar, porque siempre se puede parecer normal

Hunter S. Thompson

Cuando nos formamos en periodismo o en comunicación siempre teorizamos sobre la realidad y el cómo deber ser presentada, como si solo existiera una y de la cual podemos echar mano como si de un objeto se tratara. Nuestros profesores y profesoras insisten una y otra vez en la forma en la que tenemos que presentar la información para no distorsionarla y nos ponen reglas tan estrictas como siempre apegarnos a “la verdad”, consultar múltiples fuentes, nunca creernos las protagonistas del reportaje y siempre, siempre hablar en tercera persona.

¿Pero qué pasa cuando dejamos de teorizar y nos convertimos en periodistas? La verdad es que las múltiples realidades nos superan, abruman, nos sacan de todos esos parámetros que quisimos poner y nos hace preguntarnos qué pasa con las personas que protagonizan un hecho.

Para el Doctor Gonzo (Hunter S. Thompson) la “realidad” siempre se quedó corta a lo que él pudiera escribir y presenciar, y a partir de esto nos dio uno de los estilos periodísticos más vivenciales y con un alcance humano increíble, el Periodismo Gonzo, subgénero del Nuevo Periodismo.

¿Cómo surge el Periodismo Gonzo?

El estilo Gonzo se desarrolló dentro del nuevo periodismo en Estados Unidos en los años sesenta, en donde esta corriente ponía en la mesa los contextos sociales y culturales de aquella época en la que las y los periodistas priorizaron una redacción más libre con licencias para expresar emociones, sensaciones e imágenes, e incluso ser las y los protagonistas de la narración.

En contra de la tradicional escuela de la “pirámide invertida”, las y los periodistas intentaron dar carácter y emociones a las personas que estaban involucradas dentro del hecho noticioso a través de adjetivos y figuras literarias, en las que ya no solo se responden las preguntas mínimas para una nota, sino el dar sentido humano a toda la narración.

La subjetividad es la base de este tipo de reportajes, el papel de las y los periodistas muta hasta convertirse en actores, en la que su forma de escribir se ve comprometida por sus propios valores y creencias desarrolladas durante la historia.

La o el periodista se caracteriza para dar su propia visión y se inmiscuye en los grupos sociales, forma parte de ellos y escribe desde una voz personal, que ya no solo narra sino que vive y comenta los hechos con un objetivo que de otra forma no podría alcanzar.

Y he aquí la pregunta: ¿por qué retomar este género ahora?

En un momento en el que el periodismo en México está tan alejado del sentido primordial de ser servicio público y en el que las y los periodistas hemos perdido de vista las implicaciones de una noticia en la comunidad, el hacer un Periodismo Gonzo puede ser un salvavidas, ya que no solo contextualiza los problemas sociales sino que da prioridad a las historias y incluye imágenes retóricas y brinda bases para derribar de una vez por todas este desapego emocional hacia las personas.

Volvamos a la anarquía periodística y retomemos un papel en el que el periodismo es parte de la sociedad, ya sea convirtiéndonos en un turco que trabaja en minas de carbón o motociclistas que recorren el mundo, pero siempre bajo el lema de que la información y el qué hacemos con ella es nuestra responsabilidad y tienen que ser un bien común.

 

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